La responsabilidad de tener mil millones de dispositivos en el mercado lleva a Apple a tratar de ser una empresa que se nutra en un 100% de energías renovables y que minimice, por lo tanto, su impacto medioambiental. En la pantalla aparecen imágenes de las enormes centrales de energía solar de la compañía en China, y se describen los esfuerzos, desde la tecnología a los embalajes, por conservar la naturaleza. También se presentó un ambicioso proyecto de reciclaje, llamado Liam, destinado a desmontar, reaprovechar y extraer los distintos materiales de los iPhones una vez son desechados por los consumidores.

Le tocó el turno a la salud, otro de los caballos de batalla de la compañía, que aprovechó para anunciar los avances de su aplicación Health, gracias a la que, por ejemplo, se ha llevado a cabo el mayor estudio jamás realizado hasta el momento sobre la enfermedad de Parkinson. Apple ha llegado a importantes acuerdos con instituciones sanitarias para el uso de su Research Kit, presentado el año pasado, y pretende ahora repetir la experiencia del Parkinson en una larga lista de estudios de otras enfermedades, desde el estudio de las emociones a la obesidad, el cáncer de mama, el asma, los infartos o la epilepsia, por citar algunos ejemplos.

Pero Apple ha decidido también entrar en otro sector, el de los cuidados personales. Y lo ha hecho presentando su nueva aplicación CareKit. La primera «app», a la que seguirán muchas otras, estará destinada a los enfermos de Parkinson. Más adelante se irán añadiendo aplicaciones que permitan la monitorización personal de muchas otras enfermedades. En esas «apps», el paciente podrá ver todo lo que debe ir haciendo cada día, recibir las instrucciones del médico y compartir con él sus progresos. La aplicación verá la luz en abril y cada usuario, insiste Cook, «podrá elegir qué información comparte, y con quién».